Mi perro se llamaba Iona. Nació en Irlanda
de Norte y ella fue rescatada por mi tía. Ella la nombró Fluffy. Sin embargo,
mi tía ya tenía un pero quien estaba ciego. Entonces, ella no podría tener los
dos! Con ningún lugar para vivir, Iona podría haber sido echada. Por suerte, mi
hermana mayor fue a la casa de mi tía y vi a el perro! Cuando regresó, ella rogó
a mis padres que le trajeran la perro. Finalmente el perro iba a nuestra casa y
la cambiamos su nombre a Iona. Iona era un perro buena! Teníamos ella durante
mi infancia. Iona estaba esponjosa y hedionda (especialmente cuando era vieja).
Iona era gentil y bien educado pero terco también. Ella iba donde ella quería!
Íbamos en muchas paseos, y jugábamos mucho. También nadábamos en el rio cerca
de mi casa. Todo mi familia la amaba. Cuando ella murió,
estábamos tristes. Ella murió el día antes del día de los anos nuevos – el
cumpleaños de mi padre. No fue un día divertido! La enterramos en el jardín y
plantamos un almendro sobre ella. Ahora el árbol ha crecido y tiene hermosas
flores en el primavera.

Lo siento, sé cómo es perder a tu perro. Es hermoso que hayas plantado el árbol
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